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El Destino del Mundo, según la tradición Shivaita

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La duración del Universo

Según una teoría que la filosofía Shivaita denomina niyati (determinismo), el desarrollo del mundo, de las galaxias, de las especies o de los individuos, está regulada por ciclos. Las civilizaciones nacen y mueren según ritmos ineluctables. Es por eso que no podemos comprender la historia del hombre más que con relación a la duración de los ciclos que rigen la vida en la tierra. El primer estadio de la creación es el del espacio, el del recipiente en el cual el mundo va a poder desarrollarse y que, en el origen, no tiene ni límites ni dimensiones. El tiempo no existe todavía más que bajo una forma latente que podemos llamar la eternidad ya que no hay medida, no hay duración, no hay antes ni después. Un instante no es en sí más largo o más corto que un siglo si no es con relación a un elemento de consciencia que permite determinar su dirección y medir su duración. Es la energía, por la producción de ondas vibratorias que tienen una dirección y una longitud, la que va a dar lugar a los ritmos cuya percepción va a crear la dimensión del tiempo, la medida del espacio y al mismo tiempo las estructuras de la materia. El tiempo percibido por el hombre corresponde a una duración puramente relativa concerniente a un centro de percepción (el ser vivo) en el mundo particular que es el mundo terrestre. No es un valor absoluto de tiempo. Sin embargo el tiempo humano es la única unidad de medida que nos es comprensible. Es con relación a él como podemos estimar la duración del universo que no es, desde el punto de vista del principio creador, mas que un sueño de un día, o bien la de ciertos mundos atómicos cuya duración no es más que una fracción del tiempo para nosotros infinitesimal. La duración es diferente únicamente en términos relativos ya que no existe un valor de tiempo más que como relación a un sistema de percepción particular.
«El tiempo del principio creador, la duración de un día de Brahmâ que ve al mundo aparecer, desarrollarse, replegarse y desaparecer, es llamada un Kalpä. Su noche dura otro Kalpä.»(Lingä Purânä, 1.4.6)
«Se llama día de Brahmâ la duración del mundo material o aparente (Prakrita). Un período igual forma la noche de Brahma durante la cual el mundo cesa de existir. No se trata en realidad de día y de noche, estos términos son empleados simbólicamente» (Linga Purana, 1.3.,3-6)
Durante el día de Brahma las células que componen el universo (las galaxias, los sistemas solares) se forman, se destruyen, se renuevan, lo mismo que las partículas elementales que forman el ser humano se destruyen y se renuevan sin cesar.
Los cálculos precisos de los ciclos del tiempo que van desde un guiño (Kashta, aproximadamente un quinto de segundo) hasta la duración del universo, se dan en numerosas obras en particular los Purana.
«La vida de Brahma (o vida del universo) está dividida en mil ciclos llamados Mahâ-Yugâ, o Gran Año (correspondiendo en el mundo terrestre a los ciclos de precesión de los equinócios). El Mahâ-Yugâ durante el cual aparece y desaparece la especie humana está dividido en poco más de 71 ciclos de 14 Manvantarä.» (Linga Purana, 1.4.7.)
Antes de la aparición de las especies vivas aparecen primero los seres sutiles que presiden el despliegue de los diversos aspectos de la creación. A las formas de consciencia que presiden la organización de la materia se las llama «Dioses de los elementos» (Vishvädévä). A las que presiden la vida de las especies vivas, consideradas como entidades que se desarrollan en el tiempo y de las cuales los seres individuales son las células, son los «Señores de las especies» (Prajâpati). Los seres que presiden el desarrollo del conocimiento, paralelamente al de la vida, y que son los testigos conscientes de la naturaleza secreta del mundo, son llamados los «Videntes» (Rishi). Los Rishi se manifiestan a veces en forma humana.
«Durante lo que se llama Día de Brahmâ, todo «lo que evoluciona» (vikriti), incluidos los Dioses de los elementos (Vishvädévä) y los que presiden la evolución (el despliegue) de las especies (Prajâpati), así como los seres sutiles o encarnados que presiden el despliegue del conocimiento; los testigos o videntes (rishi), está presente. Desaparecen durante la noche cósmica y renacen de nuevo al alba del día» (Linga Purana, 1.4.,1-4)

Los ciclos de los Yuga
Los ciclos, ligados a los períodos astronómicos, determinan la vida de las especies. La duración de una especie humana está incluida en un ciclo llamado Manvantarä (periodo del reinado de un Manu, el progenitor-legislador del género humano). Cada uno de los Manvantarä está dividido en cuatro edades o Yuga, presentando un declive gradual de los valores espirituales al mismo tiempo que un progreso material.
«La duración relativa de las cuatro edades es respectivamente de 4,3,2,1. Cada edad está precedida de un período de amanecer y seguida de un período de crepúsculo. Estos períodos de transición (amshä) al comienzo y al final de cada Yugä duran una décima parte de la duración del Yugä.» (Linga Purana, 1.4., 3-6)
Las cuatro edades son llamadas: Krita Yuga, Treta Yuga, Dvapara Yuga, y finalmente Kali Yuga. Tienen una duración respectiva de 24195, 18146, 12097, y 6048,62 años.
Según el calendario tradicional hindú todavía en uso, el Kali Yuga comienza en el 3102 antes de Cristo. Si aceptamos este dato para el comienzo del Kali Yuga obtenemos el calendario siguiente:

Alba del Krita Yuga 58042 a.c.
Alba del Treta Yuga 33848 a.c.
Alba del Dvapara Yuga 15703 a.c.
Alba del Kali Yuga 3606 a.c.
Kali Yuga 3102 a.c.
Medio del Kali Yuga 582 a.c.
Comienzo del Crepúsculo 1939 d.c.
Final del Crepúsculo del Kali Yuga 2442 d.c. (1)

El crepúsculo del Kali Yuga habría comenzado por lo tanto en el año 1939 de nuestra era, en el mes de mayo. La catástrofe final tendrá lugar durante este crepúsculo. Los últimos vestigios de la humanidad actual habrán desaparecido en el 2442. Partiendo de estos datos y remontando hacia atrás nos encontramos con que la primera humanidad habría comenzado en el año 419 964 antes de nuestra era, la segunda en el 359 477, la tercera en el 298 990, la cuarta en el 238 503, la quinta en 178 016, la sexta en el 118 529, la séptima en el 58 042 antes de J.C.
El primer período, el Krita Yuga, es la era de la realización y de la sabiduría, (corresponde a la edad de oro de Hesiodo). Con su amanecer y su crepúsculo dura 24 194 años. A continuación viene el Treta Yuga, es decir «la era de los tres fuegos rituales», la era de los ritos y también del hogar, es decir de la civilización sedentaria, agrícola y urbana.
Su duración, con su alba y su crepúsculo, es en total de 18 145 años.
La tercera edad, el Dvapara Yuga o «edad de la duda», ve nacer las religiones y las filosofías contestatarias. El hombre pierde el sentido de la realidad divina del mundo y se aleja de la ley natural. El Dvapara Yuga dura 12 097 años.
Llega finalmente la cuarta edad o «edad de los conflictos», el Kali Yuga. Dura 6 048 años. Desembocará en la destrucción casi total de la humanidad actual.

LAS PREDICCIONES: los signos precursores
El período que precede al cataclismo que debe destruir la especie actual de los humanos está marcado por los desórdenes que son los signos anunciadores de su final. Como ocurrió en el caso de los Asuras, Shiva no puede destruir más que las sociedades que se han alejado de su papel, han transgredido la ley natural. Según la teoría de los ciclos que regulan la evolución del mundo, nos aproximamos hoy en día al final del Kali Yuga, la edad de los conflictos, de las guerras, de los genocidios, de las malversaciones, de los sistemas filosóficos y sociales aberrantes, del desarrollo maléfico del saber que cae en manos irresponsables. Las razas, las castas se mezclan. Todo tiende a nivelarse y el nivelamiento, en todos los ámbitos, es el preludio de la muerte. Al final del Kali Yuga este proceso se acelera. El fenómeno de aceleración es uno de los signos de la catástrofe que se aproxima. Los Purana describen los signos que caracterizan al último período, el crepúsculo del Kali Yuga.

Según el Linga Purana:
«Son los más bajos instintos los que estimulan a los hombres del Kali Yuga. Ellos eligen preferentemente ideas falsas. No dudan en perseguir a los sabios. El deseo les atormenta. La negligencia, la enfermedad, el hambre, el miedo se extienden. Habrá graves sequías. Las diferentes regiones de los países se opondrán unas a las otras.
Los libros sagrados ya no se respetarán. Los hombres no tendrán moral, y serán irritables y sectarios. En la edad de Kali se extienden las falsas doctrinas y los escritos engañosos.
Las personas tienen miedo ya que descuidan las reglas enseñadas por los sabios y no efectúan ya más los ritos correctamente.
Muchos perecerán. El número de príncipes y de agricultores disminuirá gradualmente. Las clases obreras quieren atribuirse el poder real y compartir el saber, la comida y los lechos de los antiguos príncipes. La mayor parte de los nuevos jefes es de origen obrero. Ellos perseguirán a los sacerdotes y a los que tengan sabiduría.
Se matará a los fetos en el vientre de su madre y se asesinará a los héroes. Los Shudra (obreros) pretenderán comportarse como Brahmanes (sabios) y los sacerdotes como obreros.
Los ladrones llegarán a reyes, los reyes serán ladrones.
Muchas serán las mujeres que tendrán relaciones con varios hombres.
La estabilidad y el equilibrio de las cuatro castas de la sociedad y de las cuatro edades de la vida desaparecerán de todas partes. La tierra producirá mucho en algunos lugares y demasiado poco en otros.
Los dirigentes confiscarán la propiedad y harán de ella un mal uso. Ellos dejarán de proteger al pueblo.
Hombres viles que habrán adquirido un cierto saber (sin tener las virtudes necesarias para su uso) serán honrados como sabios.
Hombres que no poseen las virtudes de los guerreros llegarán a ser reyes. Habrá sabios que estarán al servicio de hombres mediocres, vanidosos y rencorosos. Los sacerdotes se envilecerán al vender los sacramentos. Habrá muchas personas desplazadas, errando de un país a otro. El número de hombres disminuirá, el de mujeres aumentará.
Los animales de presa serán más violentos. El número de vacas disminuirá. Los hombres de bien renunciaran a tener un papel activo.
Comida ya cocinada será puesta en venta. Los libros sagrados se venderán en las esquinas de las calles. Las chicas jóvenes comerciarán con su virginidad. El dios de las nubes será incoherente con la distribución de lluvias. Los comerciantes harán operaciones deshonestas. Ellos estarán rodeados de falsos filósofos pretenciosos. Habrá muchos mendigos y parados. Todo el mundo empleará palabras duras y groseras. No se podrá confiar en nadie. Las personas serán envidiosas. Nadie querrá ser recíproco con un servicio recibido. La degradación de las virtudes y la censura de los puritanos hipócritas y moralizantes caracterizarán el periodo del fin de Kali. Ya no habrá más reyes. La riqueza y las cosechas disminuirán. Grupos de bandidos se organizarán en las ciudades y en el campo. El agua escaseará y los frutos serán poco abundantes. Aquellos que deberían asegurar la protección de los ciudadanos no lo harán. Numerosos serán los ladrones. Las violaciones serán frecuentes. Muchos individuos serán pérfidos, lúbricos, viles y temerarios. Llevarán el pelo en desorden. Nacerán muchos niños cuya esperanza de vida no superará los dieciséis años. Aventureros tomarán la apariencia de monjes con la cabeza afeitada, vestimentas naranja, y rosarios alrededor del cuello. Se robarán las reservas de trigo. Los ladrones robarán a los ladrones. Las personas se volverán inactivas, letárgicas y sin objetivo. Las enfermedades, las ratas y las substancias nocivas les atormentarán. Personas afligidas por el hambre y el miedo se refugiarán en los «refugios subterráneos» (kaushikä).
Raras serán las personas que vivirán cien años. Los textos sagrados serán adulterados. Los ritos serán descuidados. Los vagabundos serán numerosos en todos los países.
Los heréticos se opondrán al principio de las cuatro castas y de las cuatro épocas de la vida. Personas no cualificadas pasarán por expertos en materia de moral y de religión.
Las personas masacraran a las mujeres, a los niños, a las vacas y se matarán unos a otros.»
(Linga Purana, capítulo 40)
Según el Vishnu Purana (Libro VI, cap. 1):
«Las personas del Kali Yuga pretenderán ignorar las diferencias de razas y el carácter sagrado del matrimonio (que asegura la continuidad de una raza), la relación de maestro a alumno, la importancia de los ritos. Durante el Kali Yuga personas de cualquier origen se casarán con chicas de cualquier raza. Las mujeres se harán independientes y buscarán bellos varones. Ellas se adornarán con peinados extravagantes y dejarán a un marido sin recursos por un hombre rico.
Ellas serán delgadas, golosas, apegadas al placer. Producirán demasiados hijos pero serán poco respetadas. No se interesarán más que en ellas mismas, serán egoístas, sus palabras serán pérfidas y engañosas.
Mujeres de alta alcurnia se entregarán a los deseos de los hombres más viles y practicarán actos obscenos.
Los hombres no querrán mas que ganar dinero, los más ricos serán los que detenten el poder. Aquellos que posean muchos elefantes, caballos y carros serán reyes. Las personas sin recursos serán sus esclavos.
Los jefes de estado no protegerán ya más al pueblo sino que, por medio de los impuestos, se apropiarán de todas las riquezas. Los agricultores abandonarán sus trabajos de labranza y de cosecha para volverse obreros no especializados (kârû-karmä) y tomarán la conducta de los «fuera-de-casta». Muchos se vestirán de harapos, estarán sin trabajo, dormirán en el suelo, viviendo como miserables.
Por la falta de poderes públicos muchos niños morirán. Algunos tendrán el pelo blanco ya a los doce años.
En estos tiempos la vía trazada por los textos sagrados desaparecerá. Las personas creerán en teorías ilusorias. No habrá ya más moral y la duración de la vida se reducirá.
Las personas aceptarán como artículos de fe las teorías promulgadas por cualquiera. Se venerarán los falsos dioses en los falsos ashrams en los cuales se decretarán arbitrariamente ayunos, peregrinajes, penitencias, donación de bienes, austeridades en el nombre de pretendidas religiones. Personas de baja casta llevarán un hábito religioso y, por su comportamiento mentiroso, se harán respetar.
Las personas tomarán el alimento sin haberse lavado. No venerarán ni el fuego doméstico ni a los huéspedes. No practicarán los ritos fúnebres.
Los estudiantes no observarán las reglas de su estado. Los hombres establecidos no harán ya más ofrendas a los dioses ni dones a las personas meritorias.
Los ermitaños (vanaprasthä) comerán comida de burgueses y los monjes (sanyasi) tendrán lazos amorosos (snéhä-sambandhä) con sus amigos.
Los obreros (shudrä) reclamaran la igualdad con los sabios. Las vacas no serán salvadas porque ellas darán leche.
Los pobres harán una gloria de su pobreza y las mujeres de la belleza de su cabello.
El agua faltará y, en muchas regiones, se mirará el cielo con la esperanza de un chubasco. Las lluvias escasearán, los campos se volverán estériles, los frutos no tendrán más sabor. El arroz faltará, se beberá leche de cabra.
Las personas que sufran la sequía se alimentarán de bulbos y de raíces.
No tendrán alegrías ni placer. Muchos se suicidarán. Sufriendo de hambre y de miseria, tristes y desesperados, muchos emigrarán hacia los países en los que crece el trigo y el centeno.
Los hombres con poca inteligencia, influenciados por teorías aberrantes, vivirán en el error. Ellos dirán: ¿para qué los dioses, los sacerdotes, los libros santos, las abluciones?
Ya no se respetará más el linaje de los ancestros. El joven esposo irá a vivir a casa de sus suegros. El dirá: «¿qué significan un padre o una madre? Todos según sus actos, su Karma, nacen y mueren. (por lo tanto la familia, el clan, la raza, no tiene ningún sentido)»
En el Kali Yuga los hombres no tendrán virtudes, ni pureza, ni pudor, y conocerán grandes desgracias.»
(Vishnu Purana, VI.1.)

Según el Linga Purana (capítulo 40):
«Durante el periodo de crepúsculo en que acaba el Yuga, el justiciero vendrá y matará a los malvados. Nacerá de la dinastía de la luna. Su nombre es guerra (Samiti). Vagará por toda la tierra con una vasta armada. Destruirá a los Mlécchä (los bárbaros. Los occidentales) por miles. Destruirá a las personas de baja casta que han tomado el poder real (de la realeza) y exterminará a los falsos filósofos, los criminales y las personas de sangre mezclada. Comenzará su campaña en su trigésimo segundo año y continuará durante veinte más.
Matará a millones de personas, la tierra será arrasada. Las personas se matarán entre ellas furiosamente. Al final quedarán por un lado y por otro grupos de personas que se matarán entre ellos para robarse mútuamente. Agitados y confusos abandonarán sus mujeres y sus casas.
No tendrán educación, ni ley, ni vergüenza, ni amor. Abandonarán los campos para emigrar fuera de las fronteras de su país.
Vivirán del vino, de la carne, de las raíces y de los frutos, se vestirán con cortezas, con hojas, con pieles de animales. No utilizarán más la moneda. Tendrán hambre, estarán enfermos y conocerán la desesperación. Es entonces cuando algunos comenzarán a reflexionar.»
(Linga Purana, capitulo. 40.)

LAS PREDICCIONES: el fin del Mundo
«Lo que se llama «Fin del Mundo» (pralayä) ocurre de tres maneras: una provocada (naïmittikä); la segunda natural (prâkritä); la tercera inmediata (atyantikä).
La destrucción provocada (que concierne a todos los seres vivos sobre la tierra), tiene lugar al final de cada Kalpä (ciclo de los Yuga). A esta destrucción se le llama accidental o provocada.
La destrucción natural (prâkritä) es la que concierne al universo entero. Tiene lugar cuando cesa este sueño divino que es el mundo. La materia, el espacio, el tiempo cesan entonces de existir. Tiene lugar esta destrucción al final de los tiempos (parardhä).» (Vishnu Purana 1.3.,1-3.)
La tercera destrucción llamada inmediata (atyankikä) se refiere a la liberación (moksha) del individuo para el cual el mundo aparente cesa de existir.
Por lo tanto la destrucción inmediata concierne al individuo, la destrucción provocada, al conjunto de las especies vivas sobre la tierra, la destrucción natural al fin del universo.

La destrucción accidental, provocada, o natural del Mundo
“La destrucción (de las especies vivas) que es llamada accidental o provocada (naïmittikä) tendrá lugar al final del Manvantarä (la era de un Manu), del ciclo de los Yuga. Concierne por lo tanto a la especie humana.
Tendrá lugar cuando el creador no encuentre otro remedio que una destrucción total del mundo para poner fín a la multiplicación desastrosa y no prevista de los seres vivos.” (Mahabharata, 12.248., 13-17)
“Será precedida de una sequía de cien años durante la cual los seres que no sean fuertes perecerán. Siete explosiones de luz secarán todas las aguas. Los mares, los ríos, los arroyos de las montañas y las aguas subterráneas quedarán desecadas.(…..) Una masa de fuego girará con gran estruendo. Envueltos en esos círculos de fuego todos los seres móviles e inmóviles serán destruidos. El dios destructor inflará enormes nubes que harán un ruido terrible. Una masa de nubes cargadas de energía, destructoras de todo, aparecerá en el cielo como una manada de elefantes.” (Vishnu Purana, I. Cap. 8. 18-31)
“Algunas de estas nubes serán negras, otras blancas como el jazmín, otras ocres, otras amarillas, otras grises como los asnos, otras rojas, azules como el lapis o el zafiro, otras salpicadas de manchas, naranja, índigo. Se parecerán a ciudades o a montañas. Cubrirán toda la tierra.
Estas nubes gigantescas, haciendo un ruido terrible, oscurecerán el cielo e inundarán la tierra de una lluvia de polvo que apagara el fuego terrible. Después, por medio de un interminable diluvio inundarán el mundo entero. (Vishnu Purana, I, cap. 7, 24-40)

La desaparición o muerte natural del mundo
«La destrucción del mundo está implícita en el hecho mismo de la creación, y sigue un proceso inverso en el pensamiento del Creador. Cuando la fuerza de expansión (tamas) y la de concentración (sattva) se equilibran, la tensión (rajas), que es la causa primera, la substancia del universo, cesa de existir y el mundo se diluye en lo imperceptible. Todos los vestigios de la creación son destruidos, Pradhana y Purusha quedan inactivos. La tierra, la atmósfera, los mundos planetarios y extra-planetarios desaparecen. Todo lo que existe se reúne en una sola masa líquida, un océano de fuego en el que se disuelve el mundo. Es en ese inmenso océano cósmico donde el principio organizador, Brahma, se duerme hasta que, al final de la noche, se despierta y, tomando la forma de un jabalí (símbolo de la casta espiritual), levanta un nuevo mundo.»
(Linga Purana, 1.4., 36-61)
«La duración del universo se expresa con un número de dieciocho cifras. Cuando el fin de los tiempos llega, el principio del olfato (gandha tanmatra) desaparece y, con él, la materia sólida. Todo se vuelve líquido.
Después desaparece el principio del gusto (rasa tanmatra) y con él el elemento líquido. Todo se vuelve gaseoso. A continuación desaparece el principio del tacto (sparsha tanmatra) y con él el elemento gaseoso. Todo se vuelve fuego.
Desaparece entonces el principio de la visibilidad, el Rupa Tanmatra (forma y luz).
Cuando la visibilidad desaparece no queda más que la vibración del espacio que desaparece en su momento.
No queda más que el espacio como un vacío de forma esférica en el cuál solo el principio vibratorio existe. Esta vibración es reabsorbida en él «Principio de los elementos», es decir el principio de identificación o de individualidad (ahamkara).
Habiendo desaparecido los cinco elementos y los cinco sentidos, solo queda el principio de individualidad (ahamkara) que forma parte de la fuerza de expansión (tamas) que, ella también , se disuelve en el gran principio (mahat tattva) que es el principio de la consciencia (buddhi).
El plan (purusha), indestructible, omnipresente, que es una emanación del Ser, vuelve a su fuente.»
(Vishnu Purana, I cap. 8 y 9)
«El juego (lîla) del nacimiento y de la desaparición de los mundos es un acto de poder del Ser, que está mas allá de la substancia (pradhana) y del plan (purusha), de lo manifestado (vyakta), de lo no-manifestado (avyakta) y del tiempo (kala).
El tiempo del Ser no tiene ni principio ni fin. Es por eso que el nacimiento, la duración y la desaparición de los mundos no se detiene nunca. Después de la destrucción ya no existe ni día ni noche, ni espacio, ni tierra, ni oscuridad, ni luz, ni nada que no sea el Ser más allá de las percepciones de los sentidos o del pensamiento.»
(Vishnu Purana, I cap. 1, 18-23)

El camino para un tiempo de desasosiego
Se encuentran en la Leyes de Manu una alusión al «dharma privado de pies» – el apada-dharma – que es el de un ciclo que se acaba, cuando los cuatro pies de la Vaca mítica que simbolizan las cuatro Edades de un ciclo, han sido cortados, y que el animal ya no puede sostenerse derecho. Durante este «tiempo de angustia», una cierta adaptación es necesaria, las castas pierden su estanqueidad, los deberes religiosos se aligeran. Es esta relativa facilidad donada a los hombres del Kali Yuga lo que ha hecho decir a los sabios de los tiempos antiguos, como Vyâsa, que «era más fácil alcanzar la salvación en esta era». Para el Linga-Purana «los méritos adquiridos en un año en el Treta-yuga (la segunda edad) pueden serlo en un día en el Kali Yuga». ¿Es esta una feliz consecuencia de la aceleración del tiempo? De ninguna manera, más bien es una puesta en movimiento de un equilibrio compensatorio que quiere que al final del ciclo, el Espíritu se entregue más espontáneamente desde el momento en el que se ha vuelto más difícil para los hombres el alcanzarlo. La ley se hace entonces más suave, menos exigente; la Misericordia prima sobre el Rigor, la Gracia se difunde más generosamente.
A Arjuna cuando interrogaba a Krishna sobre la suerte del hombre que no se considera nada capaz de un verdadero esfuerzo ascético, el Dios responde que ese hombre no está condenado ni en este mundo, ni en el otro, si a pesar de todo él es el autor de «bellas y buenas acciones». En una perspectiva semejante, Shrî Râmakrishna decía a sus discípulos que aunque solo practicasen un dieciseisavo de su enseñanza, su salvación estaría asegurada.
El Islam prefiere, por su parte, evocar el «décimo de la Ley», correspondiente a la última Revelación del presente ciclo, «Sello de la Profecía». Este décimo comprende la profesión de fe, las oraciones cotidianas, la limosna, el ayuno anual y la peregrinación a la Meca. Por otra parte hay que considerar que esto «cinco pilares» pueden estar sujetos a interpretaciones diversas.
La parábola cristiana de los obreros de la undécima hora había ya abordado la cuestión. Aquellos que hayan trabajado una hora en el campo – que hayan puesto el esfuerzo espiritual mínimo – recibirán el mismo salario (un denario) que aquellos que hayan trabajado todo el día -toda su vida, en pleno calor, es decir en el ardor ascético. Es así, concluye el evangelio de san Lucas, como los «últimos serán los primeros», – lo que, para los cortos de vista, parecerá fundamentalmente injusto. Algunos apotegmas del desierto se hacen eco de los méritos de esos hombres de un final de jornada, de los cuales podemos pensar que nosotros formamos parte.
El Abba Ischiriôn declara a sus discípulos: «Nosotros hemos cumplido los mandamientos de Dios». -¿Y aquellos que vendrán después de nosotros? – preguntan los discípulos. «Ellos intentarán llegar a la mitad de nuestras obras» – ¿Y aquellos que vengan después? «Los hombres de esta generación no realizarán ningún trabajo (espiritual), la tentación vendrá sobre ellos, y aquellos que hayan sido probados en este tiempo, serán encontrados más grandes que nosotros y que nuestros padres»

El fin del Kali Yuga es un período particularmente favorable para una investigación y una búsqueda de la verdadera sabiduría:
“La edad de Kali, a pesar de ser un abismo de vicios, posee una ventaja única y preciosa: es suficiente con celebrar las alabanzas a Krishna para que, desembarazado de todas las ataduras, uno quede unido al Ser supremo” (Bhâgavata-purâna, L. XII, cap III 52)
“Algunos alcanzaran la sabiduría en poco tiempo porque los méritos adquiridos en un año durante el Trétä Yugä pueden ser obtenidos en un día en la edad de Kali “. (Shiva Purana 5.1., 40-40)
“Al final del Kali Yuga el dios Shiva (la Consciencia) se manifestará para restablecer la vía justa bajo una forma secreta y escondida”. (Linga Purana 1.40.12)
“Bienaventurados los hijos del Kali Yuga; como a ellos nada se les ha dado, nada les será exigido” (De un texto tantrico)
“¡Excelente, excelente el Kali-Yuga! Lo que en la Edad de Plata o la de Bronce costaba largo tiempo y penosos esfuerzos, en el Kali-Yuga se realiza en un día y una noche.” (Vishnu Purana)
La puerta que lleva a la sabiduría se entreabre. ¿Tendrán los hombres el discernimiento y el coraje de entrar por ella?

Le destin du Monde d´apres la traditión shivaïte. Alain Danielou. Editions Albin Michel. ISBN: 2-226-05971-7

Un pensamiento en “El Destino del Mundo, según la tradición Shivaita

  1. He leido ese fragmento del linga purana y los otros, y me llama la atención la preocupación por que no se respete el principio de la 4 castas, y que los obreros quieran adquirir conocimiento…
    El tema de las castas es el que me llevó a ir dejando de lado lo hinduista buscar en el budismo.
    ¿Qué opinas del tema?
    Por cierto las castas sugeridas en los Veda como emanaciones de Brahma son 4, en ningun lado se puede encontrar una 5 (de intocables) hasta que aparecen las leyes de Manu…

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