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Sutra de los Kalamas

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Los Kalamas de Kesaputta visitan al Buda
1. Esto he escuchado. En una ocasión el Bendito, mientras merodeaba en el país de
Kosala en compañía de una gran comunidad de monjes, entró en el pueblo de los
kalamas llamado Kesaputta. Los kalamas que eran habitantes de Kesaputta
exclamaron: «El reverendo Gotama, el monje, el hijo de los Sakiyas, mientras
merodeaba en el país de Kosala, entró en Kesaputta. La buena reputación del
reverendo Gotama se ha difundido de la siguiente forma: “Efectivamente, el Bendito
es consumado, totalmente iluminado, dotado de sabiduría y disciplina, sublime,
conocedor de los planos de existencia, incomparable guía de hombres domables,
maestro de seres humanos y divinos, a los cuales ha entendido claramente a través
del conocimiento directo. Él ha expuesto el Dhamma, bueno en el inicio, bueno en la
parte media, bueno en el final, dotado de forma y significado, y completo en todo
aspecto; también proclama la vida santa que es perfectamente pura. El ver tales
consumados es bueno en verdad”».
2. Entonces los kalamas de Kesaputta fueron a donde se encontraba el Bendito. Al
llegar ahí algunos le rindieron homenaje y después se sentaron a un lado; algunos
intercambiaron saludos con él y después de concluir conversación cordial
memorable, se sentaron a un lado; algunos anunciaron sus nombres y el de sus
familias y se sentaron a un lado; algunos sin decir cosa alguna se sentaron a un
lado.
Los Kalamas de Kesaputta solicitan la guía del Buda
3. Los kalamas que eran habitantes de Kesaputta sentados a un lado dijeron al
Bendito:
«Venerable señor, hay algunos monjes y brahmanes que visitan Kesaputta. Ellos
exponen y explican solamente sus doctrinas; desprecian, insultan y hacen pedazos
las doctrinas de otros. Otros monjes y brahmanes también, venerable señor, vienen
a Kesaputta. Ellos también exponen y explican solamente sus doctrinas; desprecian,
insultan y hacen pedazos las doctrinas de otros. Venerable señor, en lo que
concierne a ellos tenemos dudas e incertidumbre. ¿Cuál de estos reverendos monjes
y brahmanes habló con falsedad y cuál con la verdad?»
El criterio para el rechazo
4. «¡Kalamas! Es propio para ustedes dudar y tener incertidumbre; la incertidumbre
ha surgido en ustedes acerca de lo que es dudoso. ¡Vamos, kalamas! No se atengan
a lo que ha sido adquirido mediante lo que se escucha repetidamente; o a lo que es
tradición; o a lo que es rumor; o a lo que está en escrituras; o a lo que es conjetura;
o a lo que es axiomático; o a lo que es un razonamiento engañoso; o a lo que es un
prejuicio con respecto a una noción en la que se ha reflexionado; o a lo que aparenta
ser la habilidad de otros; o a lo que es la consideración: “Este monje es nuestro
maestro”. ¡Kalamas! Cuando ustedes por sí mismos sepan: “Estas cosas son malas;
estas cosas son censurables; estas cosas son censuradas por los sabios; cuando se
emprenden y se siguen, estas cosas conducen al daño y al infortunio”,
abandónenlas.
Codicia, odio e ignorancia
5. «¿Qué piensan, kalamas? ¿La codicia aparece en un hombre para su beneficio o
para su perjuicio?» «Para su perjuicio, venerable señor.»
«Kalamas, dado a la codicia, y estando mentalmente sumergido y vencido por la
codicia, un hombre mata, roba, comete adulterio y dice mentiras; y así incita a otro
a hacer lo mismo. ¿Por mucho tiempo será esto para su daño y su perjuicio?» «Sí,
venerable señor.»
6. «¿Qué piensan, kalamas? ¿El odio aparece en un hombre para su beneficio o para
su perjuicio?» «Para su perjuicio, venerable señor.»
«Kalamas, dado al odio, y estando mentalmente sumergido y vencido por el odio, un
hombre mata, roba, comete adulterio y dice mentiras; y así incita a otro a hacer lo
mismo. ¿Por mucho tiempo será esto para su daño y su perjuicio?»
«”Sí, venerable señor.»
7. «¿Qué piensan, kalamas? ¿La ignorancia aparece en un hombre para su beneficio
o para su perjuicio?» «Para su perjuicio, venerable señor.»
«Kalamas, dado a la ignorancia, y estando mentalmente sumergido y vencido por la
ignorancia, un hombre mata, roba, comete adulterio y dice mentiras; y así incita a
otro a hacer lo mismo. ¿Por mucho tiempo será esto para su daño y su perjuicio?»
«Sí, venerable señor.»
8. «¿Qué piensan, kalamas? ¿Estas cosas son buenas o malas?» «Malas, venerable
señor.»
«¿Censuradas o alabadas por los sabios?» «Censuradas, venerable señor.»
«Cuando estas cosas se emprenden y se siguen, ¿conducen al daño y al infortunio?
¿O cómo les parece?» «Cuando estas cosas se emprenden y se siguen, conducen al
daño y al infortunio. Así nos parece esto.»
9. «Por lo tanto, dijimos, kalamas, lo que se dijo: “¡Vamos, kalamas! No se atengan
a lo que ha sido adquirido mediante lo que se escucha repetidamente; o a lo que es
tradición; o a lo que es rumor; o a lo que está en escrituras; o a lo que es conjetura;
o a lo que es axiomático; o a lo que es un razonamiento engañoso; o a lo que es un
prejuicio con respecto a una noción en la que se ha reflexionado; o a lo que aparenta
ser la habilidad de otros; o a lo que es la consideración: ‘Este monje es nuestro
maestro’. ¡Kalamas! Cuando ustedes por sí mismos sepan: ‘Estas cosas son malas;
estas cosas son censurables; estas cosas son censuradas por los sabios; cuando se
emprenden y se siguen, estas cosas conducen al daño y al infortunio’,
abandónenlas.”
El criterio de aceptación
10. «¡Vamos, kalamas! No se atengan…, cuando ustedes por sí mismos sepan:
“Estas cosas son buenas, estas cosas no son censurables; estas cosas son alabadas
por los sabios; cuando se emprenden y se siguen, estas cosas conducen al beneficio
y la felicidad”, entren y permanezcan en ellas.
Ausencia de codicia, odio e ignorancia
11. «¿Qué piensan, kalamas? ¿La ausencia de codicia aparece en un hombre para
su beneficio o para su perjuicio?» «Para su beneficio, venerable señor.»
«Kalamas, no dado a la codicia y no estando mentalmente sumergido y vencido por
la codicia, un hombre no mata, no roba, no comete adulterio y no dice mentiras; y
así incita a otro a hacer lo mismo. ¿Por mucho tiempo será esto para su beneficio y
felicidad?» «Sí, venerable señor.»
12-13. «¿Qué piensan, kalamas? La ausencia de odio… La ausencia de
ignorancia…
14. »¿Qué piensan, kalamas? ¿Estas cosas son buenas o malas?» «Buenas,
venerable señor.»
«¿Censurables o no censurables?» «No censurables, venerable señor.»
«¿Censuradas o alabadas por los sabios?» «Alabadas, venerable señor.»
«Cuando estas cosas se emprenden y se siguen, ¿conducen al beneficio y la felicidad
o no? ¿O cómo les parece?» «Cuando estas cosas se emprenden y se siguen,
conducen al beneficio y la felicidad. Así nos parece esto.»
15. «Por lo tanto, dijimos, kalamas, lo que se dijo: [como en 9]
Los cuatro inconmensurables estados de la mente
16. »El discípulo de los nobles, kalamas, que en esta forma está libre de codicia,
libre de rencor (mala voluntad), libre de ignorancia, claramente comprendiendo y
atento, permanece, habiendo difundido con el pensamiento de amor un cuarto; de la
misma manera el segundo; de la misma manera el tercero; de la misma manera el
cuarto; así también arriba, abajo y en derredor; él permanece, habiendo difundido
debido a la existencia en el [espacio] de todos los seres vivientes, por doquier, el
mundo entero, con el gran, exaltado, ilimitado pensamiento de amor que está libre
de malicia u odio.
»Él vive, habiendo difundido con el pensamiento de compasión… con el pensamiento
de alegría solidaria… con el pensamiento de ecuanimidad… ilimitado pensamiento de
ecuanimidad que está libre de malicia u odio.
Los cuatro consuelos
17. »El discípulo de los nobles, kalamas, que tiene tal mente libre de odio, tal mente
libre de malicia, tal mente libre de mancha, tal mente purificada, es uno que
encuentra cuatro consuelos aquí y ahora.
»“Supongan que hay un más allá y que hay fruto, resultado, de acciones buenas y
malas. Entonces, es posible que en la disolución del cuerpo después de la muerte,
apareceré en el mundo celestial, el cual posee el estado de gozo.” Este es el primer
consuelo que encuentra.
«“Supongan que no hay más allá y que no hay fruto, resultado, de acciones buenas y
malas. Sin embargo, en este mundo, aquí y ahora, libre de odio, libre de malicia,
seguro, saludable y contento me mantengo.” Este es el segundo consuelo que
encuentra.
«“Supongan que resultados malos caen sobre un hombre que actúa mal. Yo, si
embargo, pienso en no hacerle mal a nadie. ¿Entonces, cómo es posible que
resultados malos me afecten si no hago malas obras?” Este es el tercer consuelo que
encuentra.
«“”Supongan que resultados malos no caen sobre un hombre que actúa mal.
Entonces, de todos modos me veo purificado.” Este es el cuarto consuelo que
encuentra.
«El discípulo de los nobles, kalamas, que posee tal mente libre de odio, tal mente
libre de malicia, tal mente sin mancha, tal mente purificada, es aquel que, aquí y
ahora, cuatro consuelos encuentra.»
«¡Maravilloso, venerable señor! ¡Maravilloso, venerable señor! Venerable señor, es
como si una persona tornara boca arriba aquello que está boca abajo, o como si
descubriera lo que está cubierto, o como si enseñara el camino a alguien que se
encuentra perdido, o como si llevase un lámpara en la oscuridad pensando:
“Aquellos que tengan ojos verán objetos visibles”, así ha sido presentado el Dharma
en muchas formas por el Bendito. Venerable señor, nosotros acudimos a tomar
refugio en el Bendito, a tomar refugio en el Dhamma y a tomar refugio en la
comunidad de monjes. Venerable señor, permita el Bendito considerarnos como
seguidores laicos que han tomado refugio por vida, a partir de hoy.»
Final del Sutra de Los Kalamas

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